lunes, 14 de marzo de 2011

Los hijos, una decisión de pareja

La decisión de tener hijos es, entre pocas otras, una de las más importantes y trascendentales en la vida de algunas personas. Pero hay que tener ciertas medidas y conocimientos previos para hacer esta decisión de forma acertada y responsable.


La familia debe fundarse en el amor de la pareja. La base de la sociedad es la familia; y los problemas de la sociedad surgen si hay dificultades en la familia; por lo que ésta debe ser fundada en un medio de comprensión, dialogo y mucho amor. La relación de pareja debe ser muy estable, tener un amplio conocimiento de la otra persona con la cual se pretende pasar el resto de la vida y con la cual se traerá una vida al mundo. Si la pareja no tiene la madurez suficiente para tomar este tipo de decisiones, es mejor no intentarlo, ya que hay un niño de por medio.

Traer un niño al mundo significa también una gran responsabilidad, ya que este niño, al ser fruto de la relación entre un hombre y una mujer, representa su continuidad y su evolución. Por esta razón, la decisión de tener un hijo debe ser tomada con calma y conciencia, ya que te está jugando la vida de una nueva persona, la posibilidad de continuar la creación de Dios. No es el ideal formar una familia a partir de un accidente; es necesario tomarse las cosas con calma y pensarlo con cabeza fría; analizar el futuro que se le puede dar al bebé; las posibilidades económicas, que aunque no son lo más importante, entran a jugar un rol significativo en un segundo plano después del cariño y el deseo de conformar un lecho de amor.

La situación familiar y los valores que allí se vivencian será el soporte para que cada hijo forme una conducta específica, una forma de pensar y actuar, una personalidad única. Según el ambiente en el que el niño crezca y la educación que reciba,  este desarrollará unas características particulares y unos valores diferenciados.